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16 enero 2018

Cuando nuestras ex-parejas vuelven de nuevo



Un mensaje, una llamada y están ahí: nuestras ex-parejas vuelven de nuevo.

 Justo cuando habíamos exorcizado sus nombres y oxigenado nuestros corazones regresan como adictos en busca de su dosis de ego. Aparecen como vendedores de humo evocando los buenos momentos compartidos, idealizando un amor que en realidad nunca fue perfecto, ni ideal ni aún menos saludable.

Parece sin duda el título de una película de terror de serie B: Los ex siempre vuelven. 

No obstante, esta afirmación a menudo tan compartida no es cierta ni se cumple en todos los casos. Relaciones afectivas las hay de todos los tipos, más o menos felices, más o menos maduras y con protagonistas caracterizados por diferentes estilos de personalidad y comportamiento.

Los hay que vuelven, no hay duda, pero también los hay que desaparecen para siempre, al igual que las lágrimas que un día vertimos por su persona y los hay que siguen presentes en nuestro círculo social hasta el punto de mantener con ellos una relación cordial y amistosa. Cada persona es un mundo y cada mundo presenta su propia “biodiversidad” psicológica.

Ahora bien, entre toda esta flora y fauna existe un patrón que suele repetirse de forma frecuente. Nos referimos cómo no a ese ex que decide regresar para desbaratarlo todo, que vuelve famélico de reconocimiento y que llama a nuestra puerta del mismo modo que vuelve a ella: con egoísmo.



Cuando nuestras exparejas vuelven para reclamar lo perdido

A veces nuestras exparejas vuelven reclamando algo que creen suyo. Las estrategias psicológicas que suelen utilizar para hacer suyos nuestros espacios emocionales son tan recurrentes como desgastantes. No dudan en indicarnos que solo ellos/as saben hacernos felices, que nadie nos conoce tanto ni tan bien y que lo vivido entre los dos fue algo irrepetible, algo que no podemos dar por perdido.

Acuden a nuestros portales psicológicos llamando con exquisita dulzura haciéndonos recordar pedazos de un pasado que reabre de nuevo las heridas, que las infecta y nos roba ese equilibrio que tan costosamente habíamos conseguido. Asimismo no falta quien nos recuerda eso de que “quien se va sin que lo echen vuelve sin que lo llamen”. A menudo se cuestiona que no dimos un firme final a esa relación y que de alguna manera, al no dejar claras las cosas propiciamos que nuestras exparejas vuelvan.

Queda claro que no es cierto. Hay personas que no conciben los finales, que ni viven ni dejan vivir y que incluso se creen con pleno derecho a reclamar lo que piensan que es suyo. Son situaciones en ocasiones muy dañinas e incluso violentas propiciadas por un mecanismo cerebral tan complejo como peligroso. Así, autores tan célebres como la antropóloga y bióloga Helen Fisher nos indican que hay personas incapaces de gestionar y tolerar una ruptura afectiva.

Sus cerebros suelen mostrar una hiperactividad en el ventrículo tegmental y en el núcleo accumbens. Son regiones relacionadas con las adicciones, con las obsesiones y ese sistema de recompensa que se intensifica con la excesiva liberación de un neurotransmisor muy concreto: la dopamina.



No abramos de nuevo puertas que merecen estar cerradas para siempre

A veces nuestras exparejas vuelven cuando pasan por un mal momento con sus nuevas parejas. Es algo muy común. Justo cuando no reciben la atención suficiente o cuando sus reservas de ego están en rojo y bajo mínimos envían un mensaje lo bastante florido y cargado de evocadora nostalgia cuando menos lo esperamos. Y a veces, caemos.

Que caigamos en la trampa es comprensible, que sigamos el anzuelo hasta tragárnoslo no es recomendable.

 En el momento que se toman rumbos distintos y cada cual rehace su vida, no es sano que uno llame a la puerta del otro llenando de barniz lo que ya dejamos atrás. Tampoco es digno ni aceptable que se busque la atención de la expareja justo cuando no nos sentimos lo bastante valorados con una relación actual.

Los “terroristas emocionales” existen, y los hay en ambos sexos, queda claro.

 Llegan a nosotros para destruir todo lo edificado tras la ruptura, acuden con regalos trampa, con palabras que son cepos, con halagos de doble fondo. 

Debemos por tanto tener buen olfato y un radar siempre actualizado para detectar a esa ex-pareja movida por el ego en lugar del amor, a la persona que se nutre de los intereses y no de los afectos auténticos.

Cada pareja es un mundo lo sabemos y es muy posible que relaciones que dejamos atrás merezcan una nueva oportunidad. Eso es algo que cada uno deberá valorar con meticulosa sabiduría y nunca por impulso. Sin embargo, si hay algo que debemos tener claro es que hay puertas que no merecen ser abiertas de nuevo, es más, hay umbrales que nunca debieron ser cruzados.

Ya que lo hicimos, ya que lo intentamos y vivimos una experiencia que nos dejó más marcas que sonrisas, seamos inteligentes, seamos cautos y echemos el candado ante quien solo viste falsedades.





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Cartas para Ti, 16 de Enero 2018






Cómo pasar los días difíciles



No todos los días son iguales, hay días en que nos levantamos con mucho ánimo, otras veces simplemente no queremos ni levantarnos y nos da pereza empezar un nuevo día… 

Tenemos demasiados problemas, nos sentimos cansados, tan agobiados de nuestra realidad que preferimos huir y hacer como que no pasa nada, y que todo está bien en nuestras vidas.

No todos los días son iguales.

Aceptar que no todos los tiempos son iguales será lo que nos dará fuerzas para comenzar un nuevo día.


Aun cuando nuestro mundo se vea roto o destrozado, siempre debemos mantener la fe en que Dios nunca nos dará más carga de la que podamos soportar. Si pedimos con fe y amor para que nuestros problemas se solucionen, Dios nos oirá, y siempre habrá una solución que nos muestre. Por muy difícil que sea tu situación, en Dios podrás encontrar solución. Podrás comprobar que cuando Dios te cierra una puerta siempre te abre una ventana.

Aun con todo aquello que nos duele en la vida, como la pérdida de un ser amado que ha partido para nunca volver, o cuando te destrozan el corazón y la vida parece que te la hacen de a cuadritos, aún en esas situaciones tan difíciles debes tener fe y esperanza que un día será mejor que el que estás viviendo.

El tiempo es el mejor remedio para nuestras enfermedades, tanto del corazón como las del cuerpo. Recuerda que cuando más pesada es la carga, mayor será tu recompensa en la vida.

Suavicemos nuestras asperezas con aquellos que estamos enfadados, perdonemos a aquellos que tanto daño nos causan, y no esperemos nada de nadie, así nunca te llevarás sorpresas por creer que todas las personas son como tú.

Sigue tu vida en forma correcta, sé una buena persona con tus semejantes. Aun en la desesperación y la tristeza más grande que pueda haber en tu vida, consuela saber que Dios, siendo nuestro mejor amigo, jamás nos falla. Puede tardar pero siempre estará con nosotros.

Y como dice una gran película cinematográfica, “Lo que el viento se llevó”, llénate de seguridad y firmeza, deja de lado el dolor, la desesperación, el cansancio, y todo aquello que no te deja avanzar, y di con Fe y determinación:

“Mañana, mañana será otro día”.


Autor: Shoshan





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15 enero 2018

Detrás de los enfados frecuentes suele estar también la soberbia



Detrás de los enfados frecuentes se esconde muy a menudo la soberbia. Son perfiles que necesitan tener siempre la razón, que no toleran ser contrariados o corregidos y que además son víctimas constantes de su propia frustración. Así, es importante destacar que, tras la soberbia, se halla a su vez el narcisismo, conformando de este modo un tipo de personalidad muy desgastante.

A menudo suele decirse aquello de que el soberbio jamás reconocerá sus “pecados”. No lo hará porque tiene la nariz tan pegada a su espejo que ni siquiera logra verse a sí mismo. Sin embargo, nos hemos acostumbrado tanto a este tipo de presencias en nuestros entornos que casi sin darnos cuenta hemos acabado normalizando el narcisismo y la soberbia. Lo vemos en las élites políticas, lo vemos en nuestras empresas y lo vemos incluso en una parte de las nuevas generaciones.

Todos estos perfiles, en apariencia tan distantes entre sí, muestran en realidad unas características comunes. No importa la edad que tengan, son personas “que lo saben todo”, esas a las que nadie puede enseñar o mostrar nada porque “cuentan ya con un gran rodaje vital”. Además, también se caracterizan por relegar las necesidades de los demás a un segundo plano y por tener a su vez la madurez emocional de un niño de 6 años.

De este modo, quienes traten a diario con ellos ya estarán familiarizados con sus enfados frecuentes. Tienen “la piel muy fina” y el orgullo muy alto, lo sabemos, de ahí que a la mínima “salten”, pierdan el control y muestren comportamientos tan comunes como dejar de hablarnos durante un tiempo o sencillamente caer en la descalificación por haberlos contrariado en algún pequeño e insignificante aspecto…


Los enfados frecuentes y lo que hay bajo este maquillaje

La soberbia no deja de ser un traje, un disfraz de puercoespín donde las púas actúan como barreras defensivas para no dejar que nadie intuya los miedos, las flaquezas de carácter y las debilidades. De este modo, si alguien me dice que debo ser más paciente y tomarme las cosas con calma, no dudaré en ponerme en guardia y alzar mis púas (han puesto en duda mi buen hacer). No importará tampoco que esa persona me haya hecho el comentario con buena fe: yo me lo tomaré como una afrenta.

La autoestima en este tipo de perfil es muy baja. Sin embargo, ese sentimiento de inferioridad se transforma a menudo en un resorte de agresividad, en una catapulta cargada de rabia, de despecho y amarga frustración. Asimismo, la necesidad de estar encima por nosotros en cualquier situación, circunstancia o contexto, da forma a su vez a esa “falacia de autoridad” donde nadie debe desacreditarlos, donde llevarles la contraria, incluso en el aspecto más nimio, es todo un insulto.

La soberbia es en estos casos un sofisticado sistema de compensación. Así, lo más interesante de estos perfiles es que por lo general este traje lleno de púas se suele forjar en la infancia como una forma de esconder las inseguridades. Más tarde, se convierte en un modo de reaccionar ante los problemas o las decepciones. Esto es así porque la personalidad soberbia instrumentaliza la arrogancia y la agresión como forma de marcar territorio, como canal para validarse.

Aunque con ello, lo que consiguen realmente es crear distancias y moverse en un círculo de relaciones superficiales.


¿Qué hacer ante los enfados frecuentes de esas personas que nos rodean?

Detrás de los enfados frecuentes hay un claro problema de gestión emocional, de autoestima y equilibrio psicológico. Nadie puede vivir bajo la costra de un enfado crónico, envuelto en su melena de león y rugiendo cada dos por tres. Por ello, si en nuestro entorno tenemos a una persona que de forma constante deriva en este tipo de dinámica, hay algo que debemos tener claro: el problema no lo tenemos nosotros, no somos los causantes de su malestar, el problema, en realidad, lo tienen ellos.

Cuando el enfado se convierte en su manera de ser, nada crecerá a su alrededor. Asimismo, si bajo esta piel está la soberbia y esa personalidad narcisista que todo lo desea controlar y que en todo desea hallar un beneficio, lo mejor que podemos hacer en estos casos es poner distancia y no perder energía confrontándolos.

Porque la soberbia no se cura discutiendo, se trata permitiendo que el soberbio se mire ante el espejo y se despoje de sus fauces de león y de su traje de puercoespín. Bajo todas esas pieles están sus fragilidades, sus recovecos de vacíos, sus laberintos de inseguridades e incluso, por qué no, hasta ese niño interior aún asustado que sigue respondiendo con rabia ante lo que no le agrada.

Los enfados frecuentes, lo creamos o no están a la orden del día en la vida de muchos adultos. Por tanto, vale la pena invertir tiempo, atención y buenas dosis de afecto en nuestros niños, en esos pequeños que ya desde edades muy tempranas se frustran con frecuencia y nos dicen aquello de “ahora me enfado y no respiro”.

Gestionemos bien estas situaciones, eduquemos de forma correcta.





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Textos para Ti, 15 de Enero 2018





TEXTOS PARA TI  //  15 DE ENERO
2018





¡ Hay que Seguir Adelante !


La vida no es fácil  y siempre me despierto con la misma sensación: que por más que vea el vaso medio vacío, hay que seguir adelante.


Es de ilusos pensar que alguna vez podremos estar totalmente libres de problemas, pues siempre tendremos algo que nos incomode, nos robe el sueño, o nos haga sentir insatisfechos con la vida.

 Tan pronto resolvamos un problema descubriremos otro nuevo, o lo que es peor, presenciaremos el retorno de un problema que creímos ya superado. 

Tanto así que es lógico que en ocasiones nos desanimemos, perdiendo la ilusión por vivir el día a día, pensando que la vida ya no podrá sorprendernos ni alegrarnos…

Esos pensamientos no son buenos, no nos hacen bien, y tenemos que deshacernos de ellos pues si vamos a vivir, cosa que ya estamos haciendo, que sea con alegría y esperanza en cada nuevo día.

Después de todo, no todo es negativo, tenemos que aprender a valorar también las cosas buenas sin darlas por sentado. Por mal que estén las cosas, saldremos hacia adelante.

Cada día es un regalo, vívelo así, pues el amor que sienten por ti es una bendición, no todo el mundo  es capaz de darlo. En lo personal me gusta creer que las personas somos seres de amor, capaces de dar y recibir alegría los unos a los otros. Me gustaría creer que el amor que entrego es recibido con el mismo valor con el que lo he regalado.

Vivamos cada día como si fuese el último, buscando dar amor y felicidad a los que nos rodean, y aprovechando la oportunidades que tenemos de ser buenos los unos con los otros.


Autor : Shoshan



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12 enero 2018

Desamor 12 de Enero 2018





DESAMOR, 12 DE ENERO 2018





























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11 enero 2018

Haz espacio para que llegue lo nuevo


A todos nos llega un momento en el que queremos hacer cambios que nos devuelvan a la senda del crecimiento, porque tenemos la sensación de que nos hemos estancado o avanzamos muy lento. Miramos a nuestro alrededor y parecemos tortugas. Ante esta sensación, generalmente, lo que hacemos es llenarnos de actividades, cosas o personas nuevas sin antes haber dejado libre un espacio que puedan ocupar.

Frente a este cambio, es importante que, antes de iniciarlo, te desprendas de todo aquello que no deseas y generes el espacio suficiente para que lo nuevo pueda asentarse y aportarte todo aquello que buscas. Lo cierto es que, sin espacio, cualquier elemento que pensemos incorporar se terminará disolviendo en el fondo de nuestro armario temporal.

La importancia de los tres espacios

La vida es un flujo constante de situaciones, relaciones…todo va y viene. Todo llega y todo pasa. Pero, si quieres ganar en prosperidad (o al menos tener la sensación de que lo haces), necesitas generar un nuevo espacio en tu corazón, en tu mente y también en el plano físico, por supuesto.

Limpia y sana todas esas heridas que te mantienen paralizado y te impiden avanzar. Si retenemos lo que se ha de ir, impedimos que llegue lo que deseamos, estrangulando nuestro crecimiento personal. Aprender a soltar todo aquello que nos aporta sufrimiento o, simplemente, no nos aporta nada es el primer paso.

Permite que salga lo viejo, pues ningún cubo lleno de barro parecerá más limpio por añadirle agua. ¿Cuántos de nosotros no estamos a gusto en el puesto de trabajo que tenemos, pero no nos atrevemos a buscar una alternativa por miedo, falsa comodidad o por falta de confianza en nosotros mismos? Si no dejamos marchar lo que ya no nos sirve o nos aburre, ¿cómo podría llegar lo bueno a nuestra vida?.


El espacio físico

Haz una limpieza a fondo de tu casa, así te darás cuenta de quién eres y de cómo reaccionas ante la elección de soltar, aunque sea sólo deshacerse de un pequeño objeto. Los armarios, cajones y trasteros suelen estar llenos de muchos “por si acaso”, cuando a la hora de la verdad rara vez optamos por emplear este tipo de recursos, aunque la ocasión se presente. Desprendernos y soltar todos aquellos objetos que son innecesarios es un acto completamente liberador.

Puedes regalar o vender aquello que no te sirve. Lo que no te sirve a ti puede servir a muchas otras personas. En el caso de que no se te ocurra a quién regalar un objeto o una prenda, seguro que en tu ciudad existen centros y organismos que se dedican a encontrar a los receptores adecuados.

El espacio mental

Ya has limpiado el espacio en el que vives y te has desprendido de todas aquellas cosas materiales que no utilizas ni vas a utilizar. Pues vamos con el segundo paso: limpiar tu mente. En esta “caja” habitan muchos pensamientos y creencias sobre tu pasado que generan un ruido molesto, impidiendo que centres tu atención en avanzar.

Solo una nueva actitud, más lúcida y cariñosa con nosotros puede ayudarnos a identificar lo que ya no nos conviene. Piensa que cuando centras tu atención en pensamientos inútiles, difícilmente queda espacio para cambiar esos pensamientos por otros.

Pensamientos que gobiernan tu vida porque, sin pretenderlo, les has dando todo el poder. En este sentido, la renovación demanda que vacíes la mente de toda esa basura y que te desprendas de todos los pensamientos y creencias que actúan como un lastre.

De esta manera, podemos lograr un cambio en nuestro sistema de creencias y, por extensión, un cambio en nuestra forma de ser y de mirar. Es decir, podemos concedernos una oportunidad: la de construir un versión mejorada de nosotros mismos. Reconociendo nuestros miedos, para poder ser valientes; mirando a nuestros temores, para encontrar la mejor estrategia que les reste poder.


El espacio emocional

Es probable que hayas pasado por algunas experiencias que dejaron en ti un poso de inseguridad, miedo, tristeza, culpa… Pues bien, el hecho de que se hayan quedado contigo quiere decir que no maduraste emocionalmente. Te has quedado anclado en esa emoción/sentimiento, y ahora tu mente y tu cuerpo lo viven y reviven constantemente, hasta convertirse en inconscientes y, por lo tanto, escapando a tu control.

Nuestro propósito es aprender y adquirir sabiduría, pero si te has quedado atrapado en esa emoción, tendrás un enorme obstáculo que sortear para trasformar la experiencia en aprendizaje. Mientras esa emoción siga adherida a tu mente y a tu cuerpo, no serás libre para pasar al futuro que deseas. Permite expresar todas esas emociones encapsuladas que actúan como barrera; sánalas y déjalas marchar. Solo así podrán llegar otras emociones más agradables.




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Fundación Unicaja exhibe en el Centro Unicaja de Cultura de Almería la muestra ‘Vi como sucedía pero no hice nada’, de Juan Manuel Rodríguez y José Medina Galeote




Fundación Unicaja ha inaugurado en Almería la exposición ‘Vi como sucedía pero no hice nada’, un trabajo conjunto de Juan Manuel Rodríguez y José Medina Galeote en el que los dos artistas entreveran sus estilos para presentar una reflexión sobre el lenguaje de la pinturas y sus nexos con el mundo del azar, la magia y lo inverosímil.

La muestra, integrada por una veintena de obras pictóricas y una instalación ambiental, se mantendrá hasta el próximo 23 de octubre en el Centro Unicaja de Cultura de Almería (Paseo de Almería, 69), de lunes a viernes, en horario de 10.30 a 13.30 y de 17.15 a 20.30. Los sábados, domingos y festivos, el espacio expositivo permanece cerrado.

La organización de esta exposición, que ya visitó con éxito las ciudades de Ronda y Antequera, se inscribe en el interés de Fundación Unicaja por impulsar y respaldar actuaciones culturales, así como en su compromiso por divulgar y dar a conocer al público propuestas artísticas de calidad.

Al acto de presentación han asistido la responsable de la unidad de Artes Plásticas y Espacios Museísticos de Fundación Unicaja, Emilia Garrido, y el artista José Medina Galeote.

Este singular encuentro expositivo entre José Medina Galeote, un reputado y consolidado valor al alza dentro del panorama pictórico actual, y Juan Manuel Rodríguez, un joven pintor de estética verista, de poderoso lenguaje figurativo, supone una oportunidad para indagar en las posibilidades de la pintura contemporánea desde discursos opuestos.

En ‘Vi como sucedía pero no hice nada’, ambos pintores invitan al espectador a mirar más allá, a cuestionarse certidumbres visuales y supuestas verdades del arte. Se convierte así el asunto pictórico en el eje central de la veintena de obras que componen la muestra, junto a otros temas recurrentes como el de la magia y el juego, que son tratados en este espacio de manera original y ordenada.

La exposición se completa además con un gran trabajo mural con varios cuadros superpuestos. Con esta muestra conjunta, ambos pintores pretenden ofrecer a creadores y espectadores un marco para pensar, dudar e interpretar las propuestas realizadas en torno a la pintura y su protagonismo.


José Medina Galeote 


El consolidado artista José Medina Galeote (Antequera, 1970) ha realizado proyectos individuales en el Centro Pompidou Málaga y en el Centro Arte Contemporáneo (CAC) de Málaga. También ha formado parte de proyectos colectivos en el CASA de Salamanca y el Museo ABC de Madrid, entre otros.


Asimismo, ha participado en bienales de reconocido prestigio como la de Valencia o la de Pamplona, a las que se le unen importantes talleres formativos en centros internacionales de arte como Hangar (Barcelona), KW (Berlín), Tate (Londres) o CGAC (Santiago de Compostela).

Juan Manuel Rodríguez


Por su parte, Juan Manuel Rodríguez (Málaga, 1979), cuyo trabajo pictórico empieza a destacar con claridad y voz propia en el país, es un artista emplazado en la mejor tradición de la pintura española, aunque con mucha relación con temas actuales de la filosofía del arte como la percepción, la intención y la razón de ser.




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